¿Cómo hacen el abono en Ecuador?

Por Carmen Vicente Sánchez

Uno de los resultados más tangibles del proyecto en el que se está trabajando en Ecuador es el abono que se elabora con la materia orgánica que se recoge en los mercados y en la ciudad. La idea es sencilla: utilizar todos los restos orgánicos (restos de comida no cocinada, pieles de frutas y verduras, restos de plantas…) para fabricar compost o abono orgánico gracias a su descomposición controlada.

Este abono es relativamente fácil de elaborar, pero hay que tener en cuenta los materiales que se necesitan:

  • Fuente de Materia Carbonada: son elementos ricos en celulosa, lignina y azúcares e incluye desde aserrín de madera y ramas hasta hojas verdes y bagazo, sin olvidar por supuesto los desechos orgánicos con los que contribuyen los ciudadanos y mercados de Puyo.
  • Fuente de Materia Nitrogenada: dentro de este grupo nos encontramos estiércoles, sangre, hierba tierna, deshechos de leguminosas, maní forrajero… todos ellos ricos en nitrógeno.
  • Fuente de Materia Mineral: la cal agrícola, la roca fosfórica, la ceniza vegetal, la tierra común y el agua es en donde se encuentran los minerales necesarios para la elaboración del compost.
  • Otros: para conseguir la mejor calidad en el abono es necesario añadir otros materiales como agentes microbiológicos EM, levadura de pan, melaza, leche o suero.
  • Herramientas: puede parecer lógico, pero es fundamental no olvidarse de los instrumentos necesarios para elaborar el compost, no solo necesitaremos palas, trinches y machetes, también carretillas, una picadora, un sistema de riego y una zaranda.

Otro de los puntos a tener en cuenta es el tiempo, por lo general el proceso demora entre 3 y 6 meses y varía en función de las condiciones del aire, el agua, la comida y la temperatura que tengan los microorganismos, que son los encargados de comerse los restos orgánicos recolectados.

El abono resultante, elaborado a través del proyecto de recolección diferenciada de residuos que se está llevando a cabo en Puyo, resulta muy beneficioso para el suelo, muy ácido en esta zona debido a las fuertes lluvias, ya que aporta los elementos necesarios para el crecimiento de las plantas de forma natural, incrementa la capacidad de retención de nutrientes y favorece el desarrollo de la actividad biológica del suelo.