Ecuador contra el cambio climático

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha” dijo en cierta ocasión el dramaturgo francés Victor Hugo hace dos siglos. Y es más triste pensar que, todavía hoy, en el siglo XXI, seguimos sin atender sus llamadas. Son muchas las señales que manda la Tierra de que algo no va bien y muchos los que todavía rechazan la existencia del cambio climático a pesar de que el planeta diga lo contrario.

El cambio climático es un concepto del que se lleva hablando mucho tiempo, pero es en los últimos años cuando ha aumentado su importancia. Hace referencia a la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo que provoca que los rayos del sol queden atrapados en ella y como resultado aumenten las temperaturas en todo el mundo.

Las consecuencias son catastróficas: el deshielo de los polos a causa de las altas temperaturas está provocando el aumento del nivel del mar, algo que causa inundaciones y erosión en costas y zonas de baja latitud. Los fenómenos meteorológicos son cada vez son más fuertes y provocan graves inundaciones y el deterioro de la calidad del agua. Por otro lado, ciertas zonas del mundo están sufriendo graves sequías que dañan gravemente la agricultura y que han hecho aumentar el número de enfermedades relacionadas con la malnutrición. Asimismo, el cambio climático tiene un gran coste económico a causa de los daños causados en infraestructuras, propiedades y todos los relacionados con la salud (enfermedades respiratorias a causa de la contaminación, mayor rapidez en la transmisión de ciertos virus, brotes de ciertas enfermedades…). De igual forma, son muchas las especies terrestres y marítimas que se han visto afectadas por estos cambios y son incapaces de adaptarse a las nuevas características de los medios en los que viven: extinción de flora y fauna, muerte de la gran barrera de coral de Australia por la acidificación de los océanos, plagas de animales…

Puyo contribuye

Mientras tanto, son numerosas las iniciativas particulares que se están llevando a cabo en muchos lugares; en Puyo sin ir más lejos. Durante cerca de 10 años, la ciudad ha estado recogiendo los residuos orgánicos de los mercados que pueblan la ciudad para elaborar con ellos abonos y compost para la mejora del suelo del cantón.

Pero, desde agosto, los mercados no están solos. A través del proyecto de Alianza por la Solidaridad “Innovación en el aprovechamiento de la fracción orgánica de los residuos domésticos dirigida a la producción agroecológica en cantón Pastaza”, y con el GAD Municipal de Pastaza como principal socio local, las casas de Puyo se sumarán al proceso con el fin de lograr una mayor producción de abono ecológico y compost.

En febrero comenzó la recogida diferenciada de residuos en seis barrios de la ciudad y a fecha de agosto de 2018 esta cifra ha aumentado a once y seguirá así hasta completar la ciudad. Este proyecto, aunque a priori parezca pequeño es fundamental para proteger el medio ambiente y mitigar los efectos del cambio climático. Su implementación logra en primer lugar un correcto tratamiento de los residuos orgánicos, es consecuente con el ambiente y cuenta con el beneficio añadido de la elaboración de abonos y compost de gran calidad. En segundo lugar, contribuye a aumentar la vida útil de los rellenos sanitarios, frenando de este modo el impacto ambiental de los mismos y ahorrando dinero a la municipalidad que puede invertirlo en nuevos proyectos y servicios. Es por tanto un proyecto esencial que ayuda a preservar la Amazonía, uno de los puntos verdes más importantes del planeta, regulador y estabilizador del clima mundial y que debido a la mano del hombre ya ha perdido más de 140 millones de hectáreas.

La magnitud e importancia del proyecto también queda reflejada en el amplio número de socios que participan en el mismo. En primer lugar, se encuentra la ONG española Alianza por la Solidaridad, que a través de su sede en Cuenca lleva más de una década ejecutando proyectos de desarrollo ligados a la gestión de residuos en Ecuador. El principal socio local es el GAD Municipal de Pastaza, encargado principal del desarrollo del proyecto en Puyo. La experiencia en el sector de ambos colectivos fue un punto decisivo para obtener los fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, ante la que presentaron el proyecto. Por otro lado, la iniciativa “EU Aid Volunteer” de la Unión Europea (UE), también hace acto de presencia a través de cuatro voluntarias procedentes de la UE especializadas en diferentes temas.  Asimismo, la Universidad Estatal Amazónica (UEA) a través de sus estudiantes y la “Asociación de Productores de Abonos Orgánicos Eco Abono Puyo” (ASOPRECO) también participan en el proyecto.

Por Carmen Vicente Sánchez