El empoderamiento de las mujeres a través de la gestión del agua en Nicaragua

Hace menos de un mes llegué a Nicaragua para comenzar a trabajar como voluntaria en cuestiones de género con las compañeras de Alianza por la Solidad y su contraparte ADEES, con los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) en diferentes comunidades rurales pertenecientes al municipio de Villanueva. Nuestra sede se encuentra en Somotillo es una municipalidad ubicada en la parte occidental del país, a menos de 10 kilómetros de la frontera con Honduras y en la zona más caliente de Nicaragua. Desde primera hora de la mañana, las temperaturas sobrepasan los 30 grados y el ritmo  de vida es más tranquilo debido al clima. Los primeros días han sido intensos e inspiradores, hemos estado asistiendo a talleres sobre la revisión de los CAPS, el control del agua e incluso ya hemos visitado algunos de los destinatarios del proyecto en sus  respectivas comunidades y la motivación crece día a día al observar  las iniciativas que llevan a cabo.

Antes de la llegada del agua a estas comunidades, las mujeres eran las encargadas de proveer de agua a la familia, desplazándose al río más cercano con un bidón en la cabeza tantas veces al día como fuese necesario. Tras la llegada de los CAPS es imprescindible que las mujeres continúen teniendo presencia y capacidad de decisión en este proceso. Por ello, desde ambas organizaciones se ha trabajado para que tengan la capacidad de expresarse públicamente de la misma forma que los hombres, y en fomentar su autoestima para acceder a estos espacios de decisión del agua en las comunidades.

Oliven es la presidenta de Laureles 2, una comunidad realojada a causa del huracán Mitch, donde los habitantes no poseen tierras propias y tienen que trabajar en las fincas de otras personas. Ella se encarga de mediar para solucionar todos los problemas: contaminación del agua, pago de la tarifa por parte de todos los vecinos, pero sobretodo es un importante nexo que refuerza el tejido social de la comunidad. Como ella, otras tres mujeres más son lideresas de CAPS, de un total de 10 poblaciones. Cada una con una edad e historia de vida distintas, pero con un interés común, el de poder tener el mismo protagonismo que los varones en todas las cuestiones que afecten a la comunidad.

La transformación del rol de la mujer, de encargarse únicamente de las tareas de cuidado de la familia y limpieza del hogar, al acceso a espacios de decisión es un gran paso que incide en la promoción de la igualdad de género en las comunidades. Desde mi trabajo como voluntaria es muy emocionante participar en este proceso donde podré aprender y apoyar a increíbles profesionales y grandes mujeres, avanzando juntas por una mayor equidad.


Eva Gracia

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