La educación para cuidar Ecuador

Cambiar la forma de pensar de una persona es difícil, cambiar la de toda una población es un trabajo solo apto para idealistas.

El proyecto en el que trabajamos en Puyo tiene como objetivo principal lograr que toda la ciudad separe los residuos en sus casas y los saque el día dispuesto para ellos con el fin de obtener la máxima cantidad de materia orgánica con la que elaborar abono, aumentar la vida útil del relleno sanitario y, por supuesto, cuidar el ambiente.

No obstante, y a pesar de los esfuerzos y del empeño que ponemos todos y cada uno de los que participamos en este proyecto, hemos llegado a un punto de inflexión determinante y que garantiza el éxito o fracaso de dicho proyecto: la capacidad humana de reaccionar ante los cambios. Algo tan simple como separar los residuos domésticos en tres grupos (orgánicos, inorgánicos aprovechables e inorgánicos no aprovechables) implica un cambio en las percepciones e ideas previas de las personas: comprender que es necesario hacerlo para cuidar la naturaleza, entenderlo como un deber moral propio y no como una obligación impuesta desde la administración correspondiente, conocer las consecuencias que supone no hacerlo, saber que el mundo está cambiando para mal y que es por nuestra culpa y aprender que hasta el gesto más pequeño es necesario.

La educación es fundamental para conseguir todo lo arriba mencionado, pero también lo es el tiempo. Se necesitan muchos días, semanas, años, en lograr que una sociedad cambie su forma de pensar, es un trabajo arduo y que necesita de personas optimistas, pero no es imposible. Una de las primeras acciones que hemos hecho para iniciar este cambio son las “Fiestas de Reciclaje”.

El sábado 24 de febrero fue el pistoletazo de salida: música, juegos, premios (siempre relacionados con el cuidado del ambiente), payasos y actuaciones acompañaron a los stands informativos en esta primera fiesta que se repetirá a lo largo de todos los sábados de marzo en el resto de barrios participantes de la campaña de recogida diferenciada. Una gran fiesta en donde la gente no solo disfrutó, sino que aprendió a reciclar, a separar adecuadamente, a diferenciar los distintos tipos de residuos y, lo más importante, las razones por las qué hacerlo.

Por Carmen Vicente Sánchez