La familia Eu Aid Volunteers en Colombia

Natalia Rodas Guevara

Desde que inicias este camino empiezas a vivir experiencias gratificantes, tienes la expectativa y los deseos de empezar un proyecto nuevo que parece emocionante.

Primero  postulas a una, dos o más vacantes que te interesen en distintos países y desde diferentes organizaciones de envío. Llega el momento en que contactan contigo, luego va la entrevista y a esperar la decisión… ¡Resulta que te dicen sí! “Te hemos elegido para ir al training”. Y, de verdad, entre los nervios y la emoción no sabes muy bien que sentir.

Durante el training (que puede ser en Italia, Holanda, Austria o Bélgica) pasarás más o menos 12 días de formación con personas que tienen intereses similares a los tuyos, muchas historias que contar y experiencias por compartir. Los días pasan entre actividades, clases teóricas, entrenamiento con el ejército en terreno… unos días que nunca olvidarás porque esas personas con las que has compartido esas semanas, sean del grupo A, B o C, se convierten en tu familia EU Aid Volunteers.

Todo este proceso es una montaña rusa de emociones donde debes esperar que se tome la decisión de que te desplieguen, se envíe una evaluación, decidir la fecha para viajar, que te envíen el billete, etc.

Cuando llega el día, viajas a un país  totalmente desconocido y del que normalmente no tienes las mejores referencias. Pero allí estás y ahí empiezas a conocer a quienes serán tu familia durante los próximos 5, 6 , 8 meses, un año o más.

Haber tenido la oportunidad de interactuar en el mundo de la cooperación y la ayuda humanitaria ha sido grandioso. Me ha hecho una persona más sensible y consciente de la desigualdad que tenemos alrededor ya que la mayor parte del tiempo, y de la población, no la reconocemos porque en el país en general, e incluso en las comunidades, se ha normalizado.

Admiro profundamente a las personas que trabajan en ONG, a los lideres y lideresas sociales, a los y las jóvenes que están comprometidos con el bienestar de sus comunidades y, principalmente, a la lucha constante por revindicar sus derechos.

En Alianza por la Solidaridad Colombia he conocido muchas personas: trabajadores y trabajadoras, practicantes, socios, socias, voluntarios de la iniciativa y  jóvenes de la sociedad civil entre otros.  Todos y todas con cualidades diferentes, unas que te gustan más o menos pero en general con grandes valores.

Me gustaría hacer mención especial a una persona que ha sido mi mentora, amiga, compañera, guía y crítica. De ella he aprendido mucho no solo profesionalmente sino personalmente. Me ha ayudado a madurar, a ser emocionalmente más inteligente y ha exigirme cada día más. A valorar mi potencial y a abrir los ojos a las oportunidades que la vida me da:  gracias Amanda, por estar todos estos meses a mi lado en los buenos y no tan buenos momentos de esta travesía como voluntaria de la iniciativa EU Aid Volunteers.

Tu eres gran parte de a la que yo llamo familia EU Aid Volunteers . Gracias por ser el refugio, no solo para mi, sino para muchos voluntarios que hemos pasado por Alianza por la Solidaridad Colombia. Tienes una gran historia de superación, un espíritu luchador que has enseñado también a tus hijos. Te admiro, sigue luchando.

No me quiero olvidar de mis demás compañeras y compañeros que han formado parte de este proceso y me aportado tanto. Ustedes tambien merecen un gran agradecimiento.

¡Gracias familia EU Aid Volunteers!