La Teranga Senegalesa

Un 6 de noviembre llegaba a tierras senegalesas sobrevolando en una pequeña avioneta la región de Casamance con sus verdes bosques contrastados por finas líneas anaranjadas que dibujan imágenes surrealistas.

El cuerpo se me llena de adrenalina, y la cabeza de mil preguntas. No nos da tiempo ni de aterrizar que los senegaleses en el avión ya nos están dando conversación. Bajamos y un muro de calor nos aplasta. Hemos llegado, ¡Hola Kolda!

Mi nuevo hogar me acoge muy bien y como no paran de repetirme aquí, estamos en Senegal, el país de la teranga. La gente es encantadora y constantemente intentan hablarte e invitarte a tomar un té. Paso horas sentada en sus tiendecitas, casas o en la calle misma acoplada en una silla de plástico que algún vecino te saca para que te sientes, charlando y debatiendo sobre argumentos que son a mí ajenos.

Porqué si eres un Toubab (persona de piel blanca en wolof) aquí en Senegal, todos van a observarte con curiosidad e intentar intercambiar algunas palabras contigo. Pasas a ser la novedad del sitio y no hay día que la población local no te lo recuerde ya que tu “ser diferente” llama la atención convirtiéndote en un forastero que pasa poco desapercibido. Es así pues que la teranga sale a la luz tratando con amabilidad y acogiendo al extranjero hasta hacerlo sentir en casa.

El idioma no es un impedimento, cuando no se encuentran las palabras en francés pues lo intento con el español, o con el ingles y el portugués. Aquí todos hablan un poco de todo. Pero lo que más se escucha es el Pular (lengua local más utilizada en Kolda).  Aún así te encuentras con personas de diferentes etnias que quieren compartir sus historias contigo y no se hacen problemas en hacerlo en mandinga, diola o wolof. Los niños, las señoras, los jóvenes, todos intentan enseñarte su idioma y yo lo intento, juro que lo intento, pero son pocas las palabras que se me quedan en la cabeza.

Poco a poco iré aprendiendo porque la calle y el intercambio con los locales que se tiene constantemente en los mercados, tiendecitas y la acogedora teranga son la mejor escuela para absorber  todo sobre Senegal.

Alba Barbosa Bes