Mujeres protagonistas de cambio: la agroecología como alternativa en Nicaragua

En este mes de agosto, al finalizar mi experiencia de voluntaria de la Unión Europea en Nicaragua, quise conocer experiencias diversas en torno a temas que me motivan y me fascinan y ver y entender cómo se desarrollan en Nicaragua. Me centré principalmente en experiencias de agroecología como alternativa de generar medios de vida, de cuidar la tierra, nuestra salud y nuestra relación con la naturaleza, mientras se producen medios de vida sostenibles. Es con esta motivación que fui a visitar la finca de doña Guillermina y su familia, en la comunidad de Cinco Pinos, cerca de Somotillo, donde realizo mi misión de voluntariado. Con toda su generosidad y su dulce y sencilla sonrisa de mujer del campo, doña Guillermina responde a mis preguntas sobre las ventajas y beneficios de la agroecología y cómo esta nueva manera de cultivar cambió su vida y la de su familia.

¿Por qué empezó con la agroecología? ¿Cómo le cambió la vida?

Este proceso empezó después del huracán Mitch. El huracán Mitch dejó grandes terrenos destruidos, piedra, arboles caídos, y era decepcionante ver como al finca estaba convertida en un desastre, literalmente. Entonces fue cuando el proyecto de Alianza por la Solidaridad y ADEES vino acá y empezó a trabajar con nosotros, a enseñarnos las practicas agroecológicas. Hicimos diques de contención para que todas las zanjas se fueran rellenando para volver a tener buenas fuentes de agua y fue así como empezamos a trabajar con agroecología. Eso fue después del año 2000, ahí empezamos. Y de ahí, hemos tenido las buenas prácticas de hacer abonos orgánicos, sembrar árboles, agricultura conservacionista… o sea, agricultura orgánica. Desde entonces, estamos trabajando con esos proyectos y hoy estamos mirando los resultados: hay grandes árboles y fuentes de agua. Nos ha cambiado la vida.

¿Han recibido capacitaciones?

Bueno, capacitaciones sí hemos recibido, y muchas. Primero estuvimos con el proyecto de Alianza por la Solidaridad y ADEES, que nos capacitó en agroecología, en ganado mayor y menor, fuentes de agua y todo. Ahora estoy trabajando con otro proyecto que se llama Heifer Internacional y ADENOCH. Tengo tres años de andar con ellos. Capacitan en lo mismo, en realidad: agroecología, árboles frutales, cómo hacer abonos y cómo cuidar las plantas, cómo sembrar, cómo cuidar las plantas y no echar tanto químico. Porque hemos venido mirando que los suelos están pobres. Pobres donde las personas queman la tierra, usan bastantes pesticidas, insecticidas, y están deteriorando demasiado los suelos. Yo diría que los organismos deberían enfocarse un poquito más en ese aspecto. Trabajar lo que es la agroecología, capacitar sobre todo a todos los productores y productoras, porque a mí me han capacitado, pero hay muchos productores que no han tenido esa oportunidad de capacitarse y cambiar su sistema de vida.

¿Cómo?

No quemando. Usted sabe que en la tierra hay bastantes insectos trabajadores, que están trabajando la tierra, pero cuando quemamos y echamos insecticidas, nosotros matamos todos esos organismos, entonces las tierras están duras, están empobrecidas y con la cuestión del cambio climático, está peor.

Entonces tenemos que cambiar el sistema de vida. 

Absolutamente, y también con todo lo que es agroquímicos, al final mata el suelo porque lo endurece. Porque el agroquímico, la quema, el fuego, mata todo lo que es materia orgánica. Quema el abono, que está en la parte superficial. Pero a la vez queman todos los microorganismos que están elaborando la capa del suelo. El humano esta ciego y no quiere cambiar. Yo lo repito: los organismos internacionales tienen que enfocarse en hacer que el ser humano cambie de visión, cambie su forma de vivir. Proteger la tierra, proteger el agua, proteger el medio ambiente, la flora, la fauna, el bosque… es lo más importante.

Me alegra mucho escuchar todo eso. Ahora, ¿cuáles son las ventajas de la agroecología para ustedes como productores? ¿Cómo les está yendo en su finca?

Ayuda a mejorar el clima, aquí es fresco. Comparado con las otras casas, aquí es una maravilla porque aquí hay aire puro, hay agua, miramos que hay parcelas agroecológicas que no llevan químicos. Tenemos mejor salud.

Hay estudios sobre esto, que en realidad cuando uno cultiva con agroecología un huerto combinado, saca más provecho, al final es más intensivo. Y es más barato. Porque la producción de agricultura orgánica, es más barata. Tener una parcela donde no quemas, donde hay abono orgánico y materia orgánica bastante, hay mejor cosecha… Y no se gasta esa gran cantidad de químicos. Es más rentable.

Y es más amigable con la naturaleza…

Y además, amigable con la naturaleza, y amigable con uno mismo, con la salud, no comes químico. Las enfermedades son menos.

¡Sabiduría pura! ¿Están comercializando los productos o es para consumo familiar? ¿Les permite vivir de eso y tiene que diversificar sus actividades?

Bueno, diversificamos un poco porque tenemos un taller de costura en la familia y ahí trabajan cuatro personas externas, así son más ingresos porque tuve mis cuatro hijos estudiando en la universidad privada, solo con el fruto de mi trabajo, sin becas.

En los cultivos, diversificamos mucho. Frijolito, ayote, pipián, maíz, limones, mangos, aguacates, naranja agria, tamarindo, café y varios productos más. Todo es para consumo de la familia y es grande la familia, somos unas ocho personas.

¿Y cuando se cosecha, no venden a vecinos o en la comunidad cuando hay mangos o aguacate?

Claro que se vende. Lo que nosotros no vamos a comer, pues sí.

¿Pero vende a pequeña escala?

Claro, es entre vecinos.

¿Como son las tareas, responsabilidades y roles entre ustedes y su pareja en la finca? ¿Usted como mujer puede tomar decisiones?

Bueno, la verdad, es que aquí yo tomo la decisión. (Risas)

¡Me alegra escuchar eso! Una mujer luchadora, empoderada.

Yo decido lo que se cocina, lo que se compra, que se vende, cuándo se vende, cuánto es el gasto, en que se invierte… O sea, no es por nada, ¡pero yo creo que soy el cerebro de la familia!

¡Qué bien! Eso es un ejemplo para las otras mujeres. ¿Y en las tareas con su pareja y sus hijos?

Trabajamos juntos, con mi pareja y los hijos, todos.

¿Y cómo se siente usted como mujer productora? ¿Cómo le hizo sentir ser parte de ese proceso? ¿Sintió un cambio en usted en todos estos años?

Lo que pasa que las capacitaciones van creándole a uno una mente diferente. Por ejemplo, no depender de lo que el marido diga o lo que el marido haga, no. Ser un poco independiente, ser autónoma. Sentirse libre. Entonces las capacitaciones sirven para todo eso. Y más con el enfoque de género. Todo eso le sirve a uno para crecer. Crecer como persona, como madre de familia, se siente uno más responsable, pero a la vez, más libre.

Lo que veo es un proceso integral, completo, tanto a nivel de la persona, del ser humano, de los cultivos, de todo lo que ha hecho en el monte, y la armonía que usted vive como familia, con la naturaleza…

Sí, nosotros aquí nos dedicamos realmente a proteger la naturaleza, proteger el medio ambiente, conservarlo. Porque aquí yo te estaba contando lo que era antes la fauna, la flora… antes estaba destruida. Y aquí vamos más de 20 años protegiéndolo. Protegemos el suelo de la quema. Protegemos nuestros animalitos que están ahí: ardillas, arrobo, pájaro, aves, el monte… todo eso nosotros lo protegemos. Y es bonito, se oye el cambio en el ambiente. Y yo creo que es un trabajo que nosotros no lo vamos a detener. Es un trabajo que creo que dure hasta mis últimos días.

Le da felicidad, ¿no?

¡Claro! ¡Felicidad, pura felicidad!


Marie-Pierre Smets