Música y Tumaco, una experiencia mágica

Andrea Parolin

 

Son las 11 de la mañana de un normal domingo, no es un día de fiesta, no es la celebración de un Santo importante, no se están celebrando ni cumpleaños ni grados, es un domingo como muchos en el año.
Y caminando en las calles de Tumaco es común escuchar una canción de salsa o reggaetón que suena a volumen muy alto desde unos parlantes en cualquier sitio. Desde una casa llegan las letras de “Barrio Popular”, desde una cuadra más allá se puede escuchar distintamente “Havana de primera” y desde un carro parado llega “No me acuerdo” con muchas personas sentadas tomando algo.

Es la música la que llena los días en Tumaco, que te acompaña desde que te despiertas hasta que te acuestas para dormir, que puedes escuchar en cualquier lado, en cualquier tienda, en los bares, en los carros parados al lado del puente, en la mañana, en la tarde y en la noche. No se necesita de una ocasión especial, solo se necesita de la música.
Porque es algo que acá en Colombia es realmente importante. El tumaqueño, sea hombre o mujer, niño o niña, anciano o anciana, tiene una conexión particularmente fuerte con la música. Sin música y sin bailar no pueden estar.

Me ha pasado muchas veces el ver casas muy pequeñas, con pocas cositas, con muchas faltas también, pero con un parlante para disparar música a todos lados, porque si, la música es realmente importante y cuando alguien llega a tu casa, tienes que ofrecerle buena música para escuchar y bailar.

Podría seguir con miles de ejemplos, la verdad es que no se puede entender cuan fuerte es el peso que tiene la música en la sociedad colombiana sin verlo con nuestros ojos (o mejor escuchar con nuestras orejas).

Una amiga, sobre ese tema, me dijo algo que creo expresa maravillosamente la relación que hay en Colombia con la música.

“En nuestro país, además del español, existen otros lenguajes que nos conectan y nos permiten sincronizar nos. Todo lo que no sabemos cómo expresar, lo logra comunicar la música. Nos permite «vibrar a un solo ritmo» a pesar del universo infinito que encierra cada persona. La variedad de géneros da cuenta de nuestra incalculable diversidad, de todas las posibilidades creativas que albergan en nuestros territorios.
Nuestra forma de vivir la música refleja la pasión con la que vivimos, la jovialidad que le ponemos a todo lo que hacemos… Refleja nuestras formas de entender el mundo y relacionarnos. La música no es solo un conjunto de sonidos que escuchamos, es toda una experiencia que vivimos con el cuerpo y el corazón, pienso que no hay nada de más colombiano que eso”.