Taller sobre género en un colegio de Nouakchott

Yasmina Mitrovic

La desigualdad y la violencia contra las mujeres es hoy en día una realidad en Mauritania. Los roles y los estereotipos de género se siguen produciendo y reproduciendo entre los más jóvenes. La tasa de alfabetización en mujeres y niñas es más baja que en hombres y niños, independientemente de la clase social, la región o la edad. Además, el abandono escolar es frecuente entre las menores y su presencia en la educación superior es dos veces inferior a la de los hombres.

Por lo general, educar en la igualdad para cambiar la mentalidad de los adultos puede ser una tarea difícil e, incluso, hostil. Sin embargo, entre los niños tiende a ser más natural, pues carecen de tantas ideas preconcebidas y poseen una mayor disposición al entendimiento y al aprendizaje. Por ello, desde Alianza por la Solidaridad, junto a una compañera de Acción contra el Hambre especialista en cuestiones de género, decidimos realizar un pequeño taller sobre género en el colegio Meharé de Nouakchott con alumnos y alumnas de entre 10 y 12 años.

Durante toda una mañana, desarrollamos distintas actividades para entender qué es el consentimiento y por qué es importante saber decir “sí” cuando queremos algo y, sobre todo, “no” cuando no nos apetece. También aprendimos cuál es la diferencia entre sexo y género y qué son los estereotipos de género, es decir, las actividades o los comportamientos que solemos tener en función de si somos mujeres u hombres. En este sentido, vimos que es posible y completamente normal cambiar estos roles si queremos y que las niñas jueguen al fútbol y los niños a las muñecas, por ejemplo.

Después, primero por grupos y después todos juntos, nos dimos cuenta de todo el tiempo que las mujeres invierten en realizar las tareas del hogar que nosotros apenas valoramos. Y, al final, estuvimos todos de acuerdo en que el trabajo que se hace en casa, aunque no está remunerado, también es un trabajo.

En cuanto al ámbito laboral, nos pareció totalmente normal que, a mismas competencias y rango profesional, el salario sea el mismo, independientemente de si somos mujeres u hombres. Y aunque hemos tenido algunas dudas al principio, finalmente decidimos que si una mujer quiere ser un día presidenta de Mauritania y está capacitada para el puesto, debería poder ser presidenta de Mauritania.

Aunque es evidente que aún queda mucho trabajo por hacer y que deberemos dejar pasar el tiempo hasta revertir esta situación, tenemos claro que es necesario incluir al sistema educativo en este proceso. Y es que, como todos y todas sabemos, los niñ@s son el futuro y en Mauritania este futuro representa a más del 40% de la población.