Welcome to Jordan! por Cristina Barco

Escribo con un pie prácticamente fuera del país pero me siguen dando la bienvenida a diario.  El ritmo de trabajo ha sido intenso y pese a que no he podido absorber al máximo todo lo que el país te brinda, creo haber captado su esencia. A continuación os presento algunas situaciones que se pueden dar en un día cotidiano para que tengáis una idea de a qué me refiero:

  • No te sorprendas si la primera vez que conoces a una persona te da las llaves de su casa (de alquiler) y te la dejé para ti solo/a mientras se va a su casa familiar. La confianza es ciega.
  • Los precios del país están disparados y sin lógica aparente. Sí. De ahí que un plato de comida pueda fácilmente resultar más barato que un batido o zumo. Por ejemplo un plato de arroz con mulukhiya por 3 dinares mientras que un zumo en una cafetería de moda no baja de 4 dinares.
  • Si vienes en verano, no temas al calor. El sol aprieta pero no es sofocante y en las corre una brisa muy agradable.
  • La gente es muy respetuosa y educada y habla con voz suave y tranquila, alejándose de la etiqueta que se suele poner a los árabes como chillones. Hablan claramente más bajo que los españoles.
  • Por lo general los taxistas respetan el taxímetro así que relájate. Incluso en el caso de que vayas justo de dinero, súbete al taxi y explícale lo que llevas encima, y aunque sea menos de lo que cuesta el trayecto, puede ser que el taxista acepte. A mí me ocurrió con un taxista beduino ya que según él “los beduinos no son tacaños”. O si les das un billete de 50 dinares jordanos para pagar un servicio de un dinar, puede que el propio taxista si no encuentra una tienda cercana para que le hagan cambio, desista y no te haga pagar nada, o que sean los de la oficina de enfrente que te conocen quienes le paguen al taxi sin que tú se lo pidas. ¡También puedes bajarte del taxi con una propuesta de matrimonio y la promesa de que te dará su nacionalidad jordana para que tengas dos!
  • Si has decidido ir a correr al parque Hussein y cuando estás dentro te das cuenta de que te olvidaste los calcetines deportivos, no lo des todo por perdido. Prueba en la oficina de las actividades deportivas del parque. Una vez me sucedió y en vez de darme unos calcetines usados de alguien que los había olvidado ¡vinieron con un par de medias de fútbol a estrenar!
  • Preguntas por un autobús y la persona se sube contigo y se baja en tu parada para invitarte a una qanafa (un rico dulce típico).
  • Acostúmbrate a que los taxis te piten, incluso aunque vayas en la dirección contraria en una calle con sentido único.
  • Hablas en árabe y te contestan en inglés, y así puedes mantener perfectamente una conversación bilingüe. Nada nuevo pues sucede también en otros países árabes.
  • Vas al restaurante de la esquina un par de veces y cuando dejas de ir el camarero te propone bajarte el precio para que sigas yendo.

Esto quizás os ayude a decantaros por hacer un voluntariado aquí. Si es así, welcome to Jordan.