Mi historia de voluntariado

Uxía Martínez

Mi historia de voluntariado comenzó en casa, encerrada, durante meses.

El Covid-19 nos ha afectado a todos de forma global, no entiende de país, ni género, ni religión. En muchos casos creo que nos ha abierto los ojos mostrándonos que todos somos iguales frente a la naturaleza, frente a las enfermedades.

Tras dos meses enteros de cuarentena saliendo solo gracias a tener una perrita que requiere de tres paseos diarios, los cuales nos turnábamos entre los que vivimos en casa, un día encontré un anuncio de Alianza por la Solidaridad buscando voluntarios. En el pasado ya había trabajado para organizaciones sin ánimo de lucro, pero de eso ya hacía tiempo. Sin embargo, ante la fatalica situación global ante la que nos encontrábamos y desgraciadamente nos seguimos encontrando, ver ese anuncio fue como ver como una lucecita se encendía en mi cabeza, como si una conciencia a modo de Pepito Grillo (el personaje de Pinocho) me susurrase al oído “puedes hacer algo”, “haz algo”, “ayuda”.

Como os podéis imaginar pedí el voluntariado y fui suficientemente afortunada como para conseguirlo, como Diseñadora Gráfica online. De esto hace ya casi 8 meses, y ciertamente me siento agradecida y orgullosa de haber tenido esta experiencia. En el tiempo que he estado con Alianza he realizado desde Estrategias para países Latinos hasta campañas en Palestina. He sentido como mi trabajo, mis horas, han ayudado y con suerte mejorado, aunque solo sea levemente, las vidas de otros.

Hoy en día vivimos en ciudades que parecen escenarios vacíos, vemos los restos de la gente que antes estaba y ya no esta más, cafeterías vacías, parques sin niños. Ninguno tenemos la capacidad como individuos de hacer que todo cambie, pero si la tenemos si nos unimos en comunidad, si la tenemos entre todos. Porque como dijo John Wooden, «son los pequeños detalles los que son vitales. Las pequeñas cosas hacen que sucedan cosas grandes».

Por todo ello doy gracias a haber tenido esta oportunidad.

Gracias.